Susan Athey

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Se llama Susan y la buscan desesperadamente las mejores universidades americanas, que compiten por la que es muy probable que se convierta en la primera mujer galardonada con el Nobel de Economía. De momento, anda por Harvard (tras pasar por Stanford y el MIT) y ya ha ganado la medalla John Bates Clark del año 2007, que se da, cada dos años, al economista estadounidenses de menos de 40 años (nació en noviembre de 1970) que, según la American Economic Association, haya hecho las contribuciones más significativas al conocimiento y el pensamiento económico. La Medalla Bates Clark es un buen comienzo en la carrera hacia el Nobel, tal como lo muestra el hecho de que en el período 1947-1983 lo hayan obtenido 11 de los 18 galardonados con dicha medalla. Susan Athey (que así se apellida) es, además, la primera mujer que entra en este selecto círculo, iniciado por Samuelson y en el que figuran muchos de los viejos más grandes (desde Friedman a Arrow, pasando, entre otros, por Tobin, Solow o Becker) y lo mejor de los más jóvenes (desde Stiglitz hasta Levitt, pasando, entre otros, por Krugman). Susan Athey cuenta con muchos registros, pero el espacio manda y ello nos lleva a quedarnos con algunas claves de su obra y algunos rasgos personales.
BUSCANDO A SUSAN (ATHEY) DESEPERADAMENTE.

Por Cándido Pañeda, Catedrático de la Universidad de Oviedo

La web de Susan
La web de Susan Athey muestra con claridad cuáles son sus prioridades: Susan concilia admirablemente la vida profesional con la familiar: entre clase y clase, se va a su casa (vive en el campus) y cuida a sus hijos, y una de las razones por las que está en Harvard es que dicha Universidad le ofreció trabajo a toda la familia (su esposo es un economista holandés que destaca por sus propios méritos). El segundo aspecto que resalta en su web es la importancia que le da a la comunicación: además de su currículum, nos facilita las noticias de prensa relacionadas con ella y un resumen no técnico de su investigación (importante en un caso como el de ella, en el que los artículos están llenos de integrales, teoremas, lemas…). El tercer aspecto que llama la atención es el relacionado con los “consejos profesionales”: como convertirse en economista académico (estudios de postgrado) sin morir en el intento, como negociar con el posible empleador… A continuación cuenta (con todo detalle) todo lo relacionado con su docencia (cuarto bloque) y (quinto bloque) sus estudiantes (quienes son, dónde están, …). Finalmente (sexto bloque), cierra su web con su investigación, que clasifica en seis apartados: desde la teoría de juegos hasta la Economía Industrial, pasando por las subastas, la teoría econométrica, la estática comparativa bajo incertidumbre y la Economía de las Organizaciones. A continuación me centraré en lo que considero su aportación clave, pero antes conviene mostrar que (además de en muchos campos) ha trabajado en muchos niveles.
Investigación básica e investigación aplicada
Susan Athey es una todo terreno en un tiempo en que domina la especialización. En el continuo que va desde la investigación básica a la aplicada ella hace de todo: “muchos economistas académicos trabajan en alguna parte del centro de ese continuo, y una cosa que me convierte en alguien relativamente poco común es que he trabajado en ambos extremos”.
Comenzando por el extremo de la investigación de “uso directo”, ha diseñando mecanismos de subastas para la madera y de evaluación de políticas sanitarias y, pasando ya a la zona intermedia del continuo aplicada-básica, ha realizado también “teoría aplicada” (“trabajos de investigación cuyo objetivo es comprender problemas del mundo real, pero que en sí mismos no pueden ser utilizados como la única base de la toma de decisiones empresariales o públicas”) e “investigación empírica” (“esto es, trabajos que analizan datos del mundo real”). Finalmente, en el otro extremo (el de la “investigación básica”) ha trabajado en dos campos fundamentales (la teoría microeconómica y la teoría econométrica), lo que es “realmente poco común entre los economistas de hoy en día”.

Hipótesis esenciales e hipótesis simplificadoras
A mi juicio, la clave de la obra de Susan Athey y lo que ha llevado a muchas universidades a buscarla desesperadamente está en que nos plantea otra forma de ver los supuestos (que es la palabra que empleamos los economistas para llamar a las hipótesis) y, en general, el método de la ciencia económica. Normalmente, el objetivo del economista académico es lograr un modelo que sea manejable y para ello utiliza hipótesis simplificadoras que terminan imponiéndose sobre las hipótesis económicas esenciales. Pues bien, Susan Athey nos plantea un cambio radical de prioridades: “centrar la atención del modelador en los supuestos económicos esenciales, y permitir que el modelador se libre de las hipótesis simplificadoras que se utilizan con el exclusivo fin de lograr que el modelo sea tratable”. Un ejemplo nos puede servir para aclarar todo esto: en una investigación de un modelo de “teoría aplicada” se puede partir de la hipótesis de que los agentes se enfrentan a un entorno de incertidumbre que se manifiesta en forma de distribución normal. Esta última (la hipótesis de que dicha distribución es una curva de Gauss) es la hipótesis simplificadora que se plantea para que el modelo sea tratable. Este proceder es el habitual en la profesión y tiene sus costes, ya que puede ocurrir que, efectivamente, el modelo termine siendo manejable pero a costa de “manejar” la realidad (esto es, a costa de suponer que hay un mundo gaussiano que a lo peor no existe en el caso considerado). Frente a dicho proceder, la propuesta de Susan Athey es centrarse en lo esencial y librarse de lo accesorio: “he desarrollado métodos que permiten que el modelador considere distribuciones arbitrarias (y no especificadas), y mis resultados ayudan a identificar exactamente las hipótesis que se requieren respecto a la distribución de la incertidumbre para realizar la predicción deseada. El quitar las hipótesis innecesarias (la forma funcional concreta tal como, por ejemplo, la distribución normal) hace posible que el investigador comprenda verdaderamente el contenido de las hipótesis restantes…”. En síntesis, eliminando hipótesis simplificadoras innecesarias y planteadas en aras de la “operatividad”, Susan nos libera y nos conduce hacia lo esencial. Por eso todo el mundo (los mejores departamentos de economía de las mejores universidades de Estados Unidos, el único país relevante en la investigación económica) busca a Susan (Athey) desesperadamente. Ello quizás la convierta también en el futuro en la primera mujer que reciba el Premio en Ciencias Económicas instituido por el Banco de Suecia en honor de Alfredo Nobel (el denominado Nobel de Economía).
LNE, 6 de mayo de 2007

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