ENTIDAD REGULATORIA

Las entidades reguladoras son instituciones creadas por el Estado para controlar sectores o industrias que ofrecen servicios básicos para los ciudadanos (energía, comunicaciones, obras públicas, sector financiero, etc.). Estas entidades reguladoras intervienen en variables como el precio, los servicios accesorios, la regulación del mercado de trabajo o la calidad del bien o servicio de dichos sectores.

La creación de entidades reguladoras en la economía ha generado pensamientos extremos al respecto. Por un lado se sitúan los neoliberales, defensores de que el papel del Estado en la economía debe ser el menor posible debido a que el sector público tiende a proteger de forma artificial las industrias y servicios que controla, minando su competitividad. Por otro lado, se encuentran los defensores del desarrollo de ciertas actividades económicas por parte del Estado, considerando que al estar en manos privadas dejaría de lado los derechos de la mayoría. Además, esta intervención del Estado también corregiría las imperfecciones del mercado de índole estrictamente económica.

Existen tres grandes tipos de regulación realizadas por el Estado:

  1. Regulación Económica: son las restricciones, a las que están sometidas las empresas privadas, en materia de precios, cantidades, servicios y barreras a la entrada y salida. Su objetivo es aumentar el bienestar común y mejorar la eficiencia de los sectores regulados.
  2. Regulación Social: Comprende la protección del medio ambiente, seguridad e higiene en el trabajo, derecho de los trabajadores y derechos de los consumidores. Su objetivo es proteger los derechos sociales en su conjunto.
  3. Regulación Administrativa: Conjunto de formalidades administrativas que aportan información a las entidades reguladoras, que se usa de base para regulación económica del sector.

En España existe una infinidad de actividades reguladas (sistema financiero, de energía, de telecomunicaciones, de seguros, etc.) donde existe una comisión o entidad reguladora para cada uno de ellas. A su vez, existen entidades reguladoras a nivel europeo para determinados sectores (turístico, agrícola, etc.), por lo que dichos sectores se encuentran intervenidos a dos niveles, nacional y comunitario. Cabe destacar que existen ciertos sectores donde se hace necesaria el desarrollo de economía de escala para obtener una eficiencia económica, de tal modo que se imponen de forma natural los monopolios. En estos casos, para alcanzar el óptimo social, se hace necesaria una adecuada regulación de este tipo de sectores con tendencia monopolista para evitar políticas abusivas de las empresas y garantizar unos valores razonables de calidad y precio del producto o servicio.