¿Hemos logrado el objetivo de una inflación al 2%?

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Una de las grandes protagonistas desde el año 2021, ha sido sin lugar a dudas la inflación. Tras haber pasado por algunos de los “ochomiles” que jamás pensábamos que serían posibles en la economía moderna,  parece que el IPC comienza a darnos algún respiro. Sí sí, has leído bien, ya que el recorrido del IPC ha sido toda una cordillera digna del mejor alpinista:

Sin embargo, en los últimos días hemos recibido múltiples mensajes de alivio en lo que al IPC respecta, ya que parece que se allana el camino. De hecho, es probable que en las últimas fechas hayas escuchado una cifra mágica, un objetivo del 2% que España ha logrado durante el mes de junio.

Incluso, fue uno de los temas económicos más tratados en el debate entre candidatos del pasado lunes 10 de julio. ¿Qué es ese 2%? ¿Podemos ser triunfalistas y decir que haya pasado ya lo peor en cuanto a los precios? ¡Descubrámoslo!

La cifra mágica del 2%

El 2% es el objetivo de inflación marcado por el Banco Central Europeo para mantener la economía europea funcionando a pleno rendimiento y asegurar la estabilidad y predecibilidad de los precios. Esta cifra del 2% se refiere al objetivo de variación interanual del Índice de Precios al Consumo Armonizado, el indicador europeo por excelencia para la inflación.

Desde 2021, la economía europea ha mostrado preocupantes signos inflacionistas que todos nosotros hemos notado a la hora de realizar prácticamente cualquier actividad, ya sea ir a la compra, irnos de vacaciones o adquirir una vivienda.

Sin embargo, la inflación no es mala necesariamente, sino que, de hecho, es un ingrediente clave del desarrollo económico, ya que actúa como incentivo al consumo, lo que favorece a la larga el crecimiento. El problema surge cuando la inflación es demasiado alta, ya que esto disminuye radicalmente el valor de los ahorros y del dinero, generando dificultades económicas que bien conocemos de primera mano.

Por ello, el objetivo del BCE es un 2% de variación interanual estable y sostenido a largo plazo, siendo éste un nivel óptimo en base al criterio de nuestro banco central para evitar la peligrosa deflación pero a la vez no caer en espirales inflacionistas dañinas. Si quieres conocer más en detalle la inflación como fenómeno económico y el IPC como la medida que la captura, puedes visitar nuestro artículo de FxM sobre este tema aquí.

La variación interanual en España

Ahora que ya sabemos de dónde viene la cifra mágica del 2%, veamos si efectivamente España puede empezar a descorchar el champán:

Como podemos ver en el gráfico anterior, el objetivo de conseguir una inflación del 2% ha sido una rara avis, con muy pocos meses de la muestra analizada cumpliendo esa máxima. Eso sí, el dato de junio de 2023 es claramente uno de los más cercanos al objetivo, ya que se sitúa en el 1,90%, algo que podría incitarnos a pensar que es todo un éxito de la economía.

Sin embargo, esto no debería inducirnos a error, ya que el objetivo de inflación se refiere a una tendencia a largo plazo. Esto implica que podemos observar desviaciones puntuales del objetivo durante algunos períodos, sin que esto sea una situación peligrosa mientras la tendencia general se sitúe alrededor del 2%. ¿Cómo ha sido la tendencia? Para ello, evaluaremos la evolución de esta variación interanual con otros indicadores, conocidos como las medias móviles.

Estas medias móviles nos permiten suavizar los picos y valles propios de las series y capturar la tendencia subyacente sin prestar atención a ciertos puntos inusuales. Una clave a recordar sobre las medias móviles es que siempre se calculan en base a una ventana temporal determinada, que define el espectro para el que queremos capturar la tendencia. Cuanto mayor sea esta ventana, más general será la tendencia que analizaremos, pero menos sensible a cambios puntuales.

Por ello, en un análisis de estas características suele utilizarse un abanico de diferentes medias móviles, para ver diferentes ventanas temporales de tendencia. En nuestro caso, estudiamos la variación interanual con tres medias móviles:  6 meses, a 12 meses y a 24 meses:

Si echamos un vistazo a las diferentes tendencias del gráfico anterior podemos ver cómo entre 2017 y 2021 todas ellas se han situado por debajo del objetivo, lo que alimentó la preocupación del BCE por una posible deflación. Esto justifica la implementación de las medidas de facilidad cuantitativa y expansión monetaria para intentar dinamizar la economía e impulsar unas cifras de inflación peligrosamente bajas. Entre otras medidas, fue especialmente notable el mantenimiento de unos tipos de interés en mínimos históricos, que nos permitió disfrutar de la financiación más barata en décadas.

Sin embargo, el año 2021 muestra un claro cambio de tendencia, encarando el camino de los “ochomiles” que comentábamos al inicio de este artículo, lo que se traduce en un cambio de preocupaciones para el BCE, pasando de temer una presión deflacionaria a enfrentarse a picos de inflación de más del 10%. Como ya sabemos, esto se traduce en una política monetaria restrictiva para “enfriar” la economía, con la subida constante de los tipos de interés como mejor exponente de estas medidas. Si quieres ver la evolución de estos tipos oficiales y conocer mucho más sobre los tipos de interés, te recomendamos visitar este post de FxM.

¿Podemos decir que ya hemos alcanzado el objetivo? Claramente, la cifra del 1,9% para la variación interanual del mes de junio es una buena noticia, pero en ningún caso suficiente para dar por cumplido este objetivo. De hecho, la tendencia que reflejan las diferentes medias móviles sigue estando muy alejada de esa cifra mágica del 2%, por lo que es necesario esperar algunos meses aún para saber si hemos hecho bien las cosas o esta cifra del 1,9% es sólo un resultado puntual.

¿Hemos hecho las cosas mejor que en nuestro entorno?

Probablemente, ésta sea otra de las afirmaciones que has podido escuchar recientemente en cuanto a la gestión de la inflación por parte de España, por lo que veamos qué nos dicen los números al respecto. Lo primero que debemos decir es que, a la hora de trabajar con la inflación a nivel europeo, el indicador que manejamos es ligeramente diferente, ya que debemos armonizar la definición del IPC a lo largo de toda la Unión. Para ello, la UE tiene una medición propia, llamada IPC armonizado (IPCA) o HICP por sus siglas en inglés (Harmonised Index of Consumer Prices).

En el siguiente gráfico puedes comprobar su tasa de variación interanual para España y diferentes países de nuestro entorno. Para ello, tan sólo debes seleccionar en el propio gráfico con qué países quieres comparar la medida de inflación:

Ciertamente, este gráfico revela una corrección más notoria en el caso de España, con una tasa de variación interanual que muestra un descenso progresivo algunos meses antes que la tasa de la UE en su conjunto o la de algunos países como Alemania o Portugal.

En este sentido, podemos indicar que sí es cierto que España esté conteniendo la inflación de manera más veloz que nuestro entorno, lo que nos debería suponer un mayor nivel adquisitivo que el resto de nuestros socios comunitarios, o, al menos, una mejor recuperación de éste en términos relativos.

Al fin y al cabo, si en algo estamos realmente interesados no es tanto en la inflación, sino en cómo ésta afecta a nuestro bolsillo y por tanto a nuestro bienestar. Para ello, realizaremos una comparativa sobre otro indicador, el PIB per cápita real. ¿Qué nos indica esta medida? El nivel de riqueza medio por habitante que se genera durante un año excluyendo el efecto de la inflación. En otras palabras, mide cómo de ricos son los habitantes de un determinado país según su poder adquisitivo independientemente de cómo de altos o bajos sean los precios en ese territorio. Así, si realmente España ha hecho un gran trabajo en la contención de la inflación, deberíamos observar cómo nuestro PIB per cápita ha ido aumentando poco a poco.

Como podemos ver, España presenta un dato sustancialmente negativo en cuanto a la evolución del PIB per cápita, ya que a finales de 2022, aún no se ha recuperado el nivel prepandémico, situación que también ha afectado a Alemania y Francia. De hecho, si analizamos la evolución desde el año 2019, los españoles son de media un 2,4% más pobres, siendo el país con la evolución más negativa de los analizados.

Por tanto, ¿podemos estar contentos? Sin duda, la cifra de inflación de junio de 2023 ha sido una buena noticia en lo que al número respecta, pero es posible que la historia económica subyacente sea más alarmante. Las cifras del PIB per cápita revelan que España se ha empobrecido con respecto al resto de socios europeos, en una tendencia similar a la de otras grandes economías como Francia o Alemania, aunque más agravada en el caso español. Analizando ambos indicadores, es difícil determinar si la baja inflación de España se debe a causas positivas, como una mejor gestión de los precios y el encarecimiento de la energía o si realmente es una señal temprana de un posible enfriamiento económico a causa de la menor capacidad de consumo de las familias.

Analizar con cautela la evolución de estos indicadores será crucial para indicar cuál es realmente la ruta de la economía española, que aún se encuentra en un estado de alerta que, en ningún caso, justifica que podamos descorchar el champán.

Prof. Julián Óscar Hernández Florindo

Doctor en Economía de la Empresa y Finanzas

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